Con suprema sencillez Carl Jung resume décadas de un profundo estudio de la psique humana.
Aunque son arbitrarias y a veces
absurdas nos reconforta leer listas que supuestamente emiten un dictamen
definitivo sobre un tema. Poner un número y reducir del infinito de
posibilidades a una serie finita que podemos leer en menos de cinco
minutos nos sugiere —aunque ilusoriamente— que existen un orden y una
realidad en un mundo en el que predomina el caos. De igual manera nos
suele gustar que alguien nos diga cuáles son los secretos de la
felicidad, como si hubiera un mapa para conseguir esa supuesta meta de
la existencia, y pudiéramos vivir en una homeostasis sostenida.
Dicho esto, ¿para qué entonces escribir
sobre otra lista más que nos dice los secretos de la felicidad? Por dos
razones. La primera, el respeto a una de las mentes más brillantes del
siglo XX, Carl Jung, un hombre que buscó hacer del estudio del alma una
ciencia, en el sentido original de la palabra de conocer a profundidad
la psique humana, más allá del dogma. La otra es la paradójica
desestimación que hizo Jung de su misma lista después de responder a
“¿cuáles cree que sean los principales factores que contribuyen a la
felicidad de la mente humana?”. En la tradición de un maestro zen:
“Todos los factores que generalmente se asume que pueden contribuir a la
felicidad pueden, bajo ciertas circunstancias, producir lo contrario.
No importa qué tan ideal sea tu situación, no necesariamente garantiza
la felicidad”. Y para rematar: “Entre más se busca deliberadamente la
felicidad, más probabilidades hay de no encontrarla”. En otras palabras,
buscar la felicidad es estúpido, es una abstracción y una fantasía
equivalente a buscar una dotación infinita del queso de la luna. En
cambio, con mayor prudencia se pueden buscar algunas de las cosas que
Jung marca como causas de la felicidad. Probablemente sea recomendable
que esta búsqueda se haga de manera tranquila sin tener que hipotecar
nada a cambio.
1. Buena salud física y mental.
2. Buenas relaciones personales y de intimidad, tales como las de la pareja, la familia y las amistades.
3. La facultad para percibir la belleza en el arte y en la naturaleza.
4. Razonables estándares de vida y trabajo satisfactorio.
5. Una visión filosófica o religiosa que permita lidiar de manera satisfactoria con las vicisitudes de la vida.
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