La manipulación informativa que hay en España ha hecho que la mayoría de españoles tengamos una imágen distorsionada y poco realista de Venezuela y de lo que significó la revolución bolivariana.
Tras
cuatro días de intoxicación informativa, que han presentado a la
víctima de un crimen fascista como culpable de su asesinato, se va
haciendo luz sobre lo que realmente ocurrió el domingo pasado en los
alrededores del estadio Vicente Calderón.
Las
pesquisas policiales y judiciales, así como los numerosos testimonios
de testigos presenciales, configuran un relato radicalmente diferente
del que, en un principio difundió Cristina Cifuentes y sobre el que se
ha construido la práctica totalidad del discurso periodístico que ha
pretendido igualar a víctima y verdugos.
La
investigación policial desvela que es falso que los seguidores del
Frente Atlético y de los Riazor Blues hubiesen quedado previamente para
enfrentarse. Fuentes policiales afirman que “no existían elementos
objetivos que permitieran prever acontecimientos como los que se
produjeron ni elementos indicativos de riesgo a las redes sociales”.
Tras examinar los teléfonos móviles intervenidos no se ha encontrado ni
un solo mensaje que corrobore la versión difundida por Delegación de
Gobierno y la mayoría de la Prensa.





