Con suprema sencillez Carl Jung resume décadas de un profundo estudio de la psique humana.
Aunque son arbitrarias y a veces
absurdas nos reconforta leer listas que supuestamente emiten un dictamen
definitivo sobre un tema. Poner un número y reducir del infinito de
posibilidades a una serie finita que podemos leer en menos de cinco
minutos nos sugiere —aunque ilusoriamente— que existen un orden y una
realidad en un mundo en el que predomina el caos. De igual manera nos
suele gustar que alguien nos diga cuáles son los secretos de la
felicidad, como si hubiera un mapa para conseguir esa supuesta meta de
la existencia, y pudiéramos vivir en una homeostasis sostenida.