Querido señor Presidente: es usted un hijo de puta. Usted y sus ministros.Se lo digo así, de entrada, porque
sé que nunca va a leerme, como nunca lee usted libros, ni nada más que
periódicos deportivos como usted mismo ha confirmado, jactándose, como
buen español de ser un ignorante. No se engañe, por eso lo han votado
tanta gente. Perdonen los demás el exabrupto, pero es que está
demostrado que somos lo que nuestros padres nos han educado, y si usted y
sus ministros son como son, es porque sus madres muy bien no lo han
hecho. A pesar de los colegios de pago, de pertenecer a la oligarquía de
épocas dictatoriales, etc.
Verá usted, señor presidente. Lo que más me molesta no es que usted sea
un bastardo malnacido, sino un ignorante, y sobre todo un mentiroso. Se
presentó a unas elecciones diciendo que no haría cosas que ahora hace.
Dijo hace tiempo que la posibilidad de una amnistía fiscal le parecía
injusta y absurda, y no ha tardado ni tres meses en recurrir a esta
medida de forma injusta y absurda, como señala el diputado de IU Alberto
Garzón al que usted y sus secuaces ningunean como a cualquier otro que
no sea seguidor suyo. Ésa es la democracia que ustedes entienden,
ignorar a los representantes de la ciudadanía que no les afín. Usted
dijo que la Sanidad y la Educación no se tocaban, y la han tocado pero
bien. A la banca nada, y eso que los grandes expertos en economía
señalan que, o le metemos mano a sus amigos de las finanzas, o nos vamos
a pique.

