HURTO, SODOMÍA, ZOOFILIA, ESTUPRO, ROBO, ESTAFA, TRAICIÓN, SON DELITOS UNIDOS SECULARMENTE A LA RAZA BORBÓNICA
Aforado: “que goza de fuero”, es decir, de “privilegios y exenciones” y de una “competencia jurisdiccional especial que corresponde a ciertas personas por razón de su cargo“.
SI ESTO ES DEMOCRACIA, LA VALLA DE MELILLA ESTÁ HECHA DE CHOCOLATE,
SI ESTE ES UN MINISTRO DE JUSTICIA, HITLER ERA EL REY DE LOS JUDÍOS
Esta es la definición que la Real Academia Española hace del nuevo
título que el Gobierno acaba de otorgar a la reina y a los príncipes de
Asturias.
Un título que, unido a la inviolabilidad del rey recogida en la
Constitución, se extiende a buena parte de la familia real porque “era
una disfunción que carecía de sentido” que no fuera así.
Así se ha expresado hoy el titular de Justicia, Alberto
Ruiz-Gallardón, que ha incluido en la Ley Orgánica del Poder Judicial
aprobada hoy por el Consejo de Ministros la normativa por la que Sofía,
Felipe y Letizia quedarán blindados y sólo podrán ser juzgados por el
Tribunal Supremo.
No obstante, Gallardón no considera esta condición un “privilegio”. “El
aforamiento no es un privilegio en beneficio del aforado, sino un
instrumento para aumentar la seguridad jurídica sobre ciertas personas
que el legislador entiende que debe ser objeto de tutela por las
funciones de Estado que desempeñan”, se ha excusado el ministro.
Y TODAVÍA HAY CIUDADANOS/AS QUE CONSIDERAN A LA MONARQUÍA COMO UNA INSTITUCIÓN DEMOCRÁTICA
Incluso ha llegado a calificar tal título como “casi un perjuicio en
algunos casos”, en alusión a la ampliación -plasmada en la nueva ley-
del recurso de casación. “Ahora -ha explicado Gallardón- cualquier
ciudadano podrá recurrir al Supremo, excepto si es aforado”, justificó.
Preguntado sobre el por qué ha elegido este momento para blindar a
la reina y a los príncipes, especialmente, cuando el Gobierno se ha
negado en repetidas ocasiones a desarrollar una ley que regule todos los
aspectos relacionados con la familia real, el ministro zanjó rápido la
cuestión: “Porque es ahora cuando estamos regulando la Ley del Poder
Judicial”.
Y, de nuevo, volvió a excusarse: “No
tenía ningún sentido que un ministro sea aforado y el príncipe y la
reina, no”. “Es una disfunción que carecía de sentido”, recalcó.
Y concluyó: “Hay algunos
aforamientos en la propia Constitución, otros en los Estatutos de
Autonomía y otros que sólo pueden estar en la Ley Orgánica del Poder
Judicial”.
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