
Paro y precariedad son dos caras de la misma moneda, no nos cansaremos de decirlo. El miedo a quedarse sin trabajo, el miedo a no poder mantener una familia, o de no poder mantenerte a ti mismo, acaba haciendo que aceptemos condiciones de trabajo miserables. ¿La otra opción? El exilio
No hay comentarios:
Publicar un comentario