viernes, 21 de marzo de 2014

Nunca reconocerán el daño causado

Desde la desestructuración territorial y la invasión militar del Reino de Nafarroa ha llovido mucho. Decenas de miles de vascos han sido víctimas de entes extranjeros que se han configurado como estados en Euskal Herria por encima de la voluntad soberana de su población que sigue secuestrada.
Un conflicto que a lo largo de los siglos ha conocido la ocupación militar, el bombardeo de civiles, el exilio, la tortura y la violencia en toda su extensión. Dictaduras militares, dictablandas, nazismo, franquismo, democracias burguesas. Sistemas que ilegítimamente se han hecho con el monopolio de la violencia en nuestra tierra.
Aún mucho después de la conquista de Nafarroa han sido necesarias cuatro guerras y una dictadura fascista de medio siglo para asentar el proyecto español que desde hace apenas unas décadas llaman democracia y que incumple todos los requisitos mínimos para ser tal, empezando por el reconocimiento de la nación vasca y continuando por el respeto a su libre decisión.



Trajeron guerras y no se las han llevado. Se han quedado a gestionar las derrotas históricas del pueblo vasco. Un pueblo que en su pequeñez ha sido incapaz de quitarse el lastre de dos estados mucho más grandes y poderosos militarmente. Sin embargo, a pesar de esa pequeñez, la grandeza de la lucha y la perseverancia del pueblo aún después de más de 500 años de ocupación ha permitido que Euskal Herria siga viva y que se abra la ventana a la esperanza. De una forma heroica y algunos dírian hasta milagrosa el pueblo vasco ha impedido que su asimilación sea un hecho y ha sabido mantener en condiciones muy adversas la llama de la liberación generación tras generación.
Si existe una víctima, esa es Euskal Herria. Una nación pequeña que no ha atacado a nadie y sin embargo ha sufrido la violencia sistemática de imperios, hoy en decadencia, que ven con estupor que toda la violencia generada durante siglos ha sido del todo inútil para eliminar las características del pueblo vasco y como azucarillo en agua disolverlo en los estados español y francés. Hay que decir alto y claro que no lo han conseguido. Y hay que poner negro sobre blanco en cuanto a las víctimas. Es incomparable el número de víctimas generadas y sus causas a lo largo de la historia. El inicio de la violencia no empieza ni con ETA, ni con el Eusko Gudarostea. El inicio de la violencia es ajeno al pueblo vasco. Sin amnesias y sin límites.
Llegados al 2011 el nacionalismo español sigue sin reconocer a todas las víctimas, solo reconoce a las suyas. Pero no solo eso. El nacionalismo español mantiene todos los mecanismos para generar nuevas víctimas. No necesitamos el perdón de nuestros verdugos históricos. Basta un reconocimiento del daño causado y el cese de su violencia para asentar un escenario mínimo de paz para empezar a abordar las raíces del conflicto y ponerlo en su camino hacia la resolución.
Desgraciadamente es improbable que lo hagan por voluntad propia y deberá pasar bastante tiempo, incluso una vez constituido el estado vasco para que en el estado español y en el francés se empiece a hablar realmente de lo que una vez pasó en Euskal Herria. Nos dirigimos hacia una ruptura radical y unilateral con el marco español ya que las probabilidades de una negociación y reconocimiento mutuo son exiguas pese a todos los esfuerzos. Nadie suelta a una presa gratis.
El escenario mas probable es que los pasos que realice el estado español sean consecuencia de la presión unilateral que genere la sociedad vasca en el camino hacia su soberanía y por lo tanto hacia la democracia. Una negociación forzada por hechos consumados. Que lloremos a nuestras víctimas en paz será a lo máximo que podremos aspirar. Al menos en unas cuantas generaciones. Si desde Alemania pese a que eran unos mandados del nacionalismo español reconocieron el daño causado de bombardeos en tierra vasca décadas despues, de España solo se puede esperar que tarden siglos.
El final de la violencia llegará cuando el último guardia civil se vaya de Euskal Herria y el reconocimiento del daño causado cuando en España, por ejemplo, se hable en televisión abiertamente de cuales son los métodos de tortura empleados durante décadas en comisarías y cuartelillos.
La sociedad vasca tendrá que llegar a acuerdos  y llevarlos hasta el final. Pese a quien pese.

Las víctimas de la violencia


No hay comentarios:

Publicar un comentario