
Los demócratas somos laicos. Es decir, respetamos las creencias religiosas de todo el mundo. Pero por encima de las creencias y las ideas de las personas están sus DERECHOS.
Es decir, que ninguna religión puede atacar los derechos fundamentales (como el derecho al aborto, a la igualdad o a una educación de calidad), o sino los últimos dos siglos de progreso no habrán servido para nada.
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