“A veces leo la prensa para estar al tanto de lo que la gente cree que está pasando”
Me permito utilizar la cita de Alejandro Jodorowski para reflejar lo
que la opinión pública cree que está pasando hoy en Ucrania, y es que,
como muy bien nos alecciona día y noche la Mass Media al servicio de la
oligarquía, lo único que ocurre hoy en Ucrania es que un insaciable
Putin ha violado la soberanía territorial Ucraniana invadiendo la
península de Crimea, poniendo en peligro la vida de miles de ucranianos
ante la ira de los prorrusos, furiosos por el resultado de la revolución
ciudadana que desembocó en la deposición del presidente electo
Yanukovich y la instalación de un gobierno proeuropeo. Bueno… “Ya conocen las noticias, ahora les contaremos la verdad”.
A partir de aquí, nada de lo que se diga se lo habrán
mostrado los medios. En Ucrania, lo que empezó como un movimiento
ciudadano contrario a un gobierno corrupto prorruso (Yanukovich), ha
terminado por convertirse en un golpe de estado apoyado por la UE, EEUU y
la OTAN, en el cual se han repartido la tarta tres partidos políticos,
el opositor Batkivshchyna (Centro derecha liberal), Pravyi Sektor (Extrema derecha ultranacionalista) y Svoboda
(Neonazi), el primero pertenece a la principal opositora a Yanukovich,
Yulia Timochenko, con mayor popularidad en el oeste proeuropeo, y los
otros dos son fuerzas violentas de extrema derecha y neonazi, con tics
antisemitas que han sembrado el pánico entre judíos y comunistas a lo
largo y ancho de la llamada “revolución de colores”. El partido
comunista ha sido ilegalizado de facto en territorio dominado, y muchos
judíos ya están abandonando Kiev por miedo, y con razón. El golpe de
estado de corte fascista ya ha triunfado con el apoyo de la UE a
proeuropeos y neonazis, y estos últimos se han afianzado en el gobierno
de provisión obteniendo los cargos más importantes:
Si los ucranianos no tienen bastante con el
nuevo gobierno de tintes fascistas surgido de un golpe de estado, aún
queda por añadir la guinda al pastel, se trata de un gobierno cercano a
la UE, y por lo tanto, necesariamente debe estar subordinado al poder
económico que tampoco fue elegido en ninguna urna. El odioso FMI, con
Lagarde a la cabeza, ya ha puesto los primeros deberes a la Ucrania
dócil, vean y contemplen el fervor proeuropeo con el que el ciudadano
ucraniano medio aceptará estas medidas:
Viendo el oscuro panorama que le espera a la
Ucrania revolucionara con esa mezcolanza de nazismo y neoliberalismo
sustentado por la UE, ¿No es comprensible que los habitantes del este
ucraniano, étnicamente rusos, y simpatizantes del presidente elegido
democráticamente con más del 60% de los votos, pongan pies en polvorosa y
quieran unirse lo antes posible a la Federación Rusa como harán los
habitantes de Crimea el 16 de Marzo en referendum? Quizá la ocupación
rusa de Crimea, que ocupa el 100% de la prensa al servicio del capital
sea el menor de los problemas, o incluso, el único ejercicio de
responsabilidad que está ocurriendo hoy en Ucrania.
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