En la Marcha de la Dignidad del 22-M
hubo una lógica ausencia: la de los neofascistas, neonazis y
neofranquistas del PP o de colectivos afines, como Falange o Alianza
Nacional.

RAJOY NO PODRÁ SUFRIR UN MAIDÁN: ESTÁ PROTEGIDO POR EL SECTOR DERECHO Y LA SVOBODA EUROPEA, POR LAS ARMAS Y LOS MERCENARIOS
El presidente Rajoy, cuya relación directa con varios casos de
corrupción y financiación ilegal de su partido son evidentes, podría ser
un Yanukóvich a la gallega, pero la diferencia entre ambos resulta
obvia.
Mientras el primero se negaba a echarse en los brazos de una
comunidad prostituída y dependiente de Mafias como el FMI, el Banco
Europeo o el hermano Mundial, el segundo representa al Pelele que
disfruta al ser manipulado desde Bruselas, mientras la ciudadanía que
habita en el estado español sufre las agresiones más brutales de la
historia reciente.
Don Víktor era un mandatario tan corrupto como Sarkozy y bastante
menos que Berlusconi. Lo intolerable fue que le hiciera ascos a la Reina
Europa para arrojarse al tálamo con su Rusia de siempre.
Don Nicholas y Don Silvio supieron guardar lealtad al “europeísmo”,
es decir, a la evasión fiscal, a la estafa, el tráfico de influencias,
el soborno y el cohecho, pero el de Ucrania era, además de un fanático
de la buena vida y los coches de alta gama, ¡¡ prorruso ¡¡.
Anatema. Occidente no lo pensó dos veces. Rusia debería pagar su
negativa en Naciones Unidas, cuando votó en contra de la invasión y
bombardeo en Siria.
Y así brotó en Kiev una “revolución árabe”, tan teledirigida como
las demás, con el único objetivo de cortar la salida del gas ruso y
sustituirlo por el afgano, propiedad de EE.UU.
El Maidán que jalearon y aplaudieron los medios-mendaces no se dió
en la Marcha de la Dignidad. En Madrid faltaron los ultraderechistas,
los neonazis con sus fusiles telescópicos, los criminales de Sector
Derecho y Svoboda, los mercenarios de Blackwater, las agresiones a todo
aquel que renegara de Europa y pensara en una Rusia menos voraz y
usurpadora.
Desde la derecha más descarada (PP, UPyD y PSOE), la izquierda nini
(IU, IA o Podemos) y el indefinible PCE, se acusó al “régimen” de
Yanukóvich de corrupto, de abandonar sus promesas electorales y otras
lindezas tan paralelas a las exhibidas por el PPSOE, como generadoras de
miseria, paro, desahucios, suicidios y estafas bancarias.
De manera subliminal e hipócrita, unos y otros alentaron a comprender y condenar
el golpe de estado. Con idéntico lenguaje al utilizado en el caso
libio. Con la misma desfachatez que se usa ante el terrorismo
internacional en Siria.
Hermanos de leche de a aquellos que, ante un caso de maltrato doméstico, suelen decir: “No se puede tolerar. Lo condeno… pero ella era una provocadora“.
Los manifestantes de la Marcha carecían de armamento. En su protesta
se asentaba el hartazgo de una sociedad engañada, explotada y
esclavizada, pero también el reclamo al Estado para que cumpla los
mínimos derechos sociales que la Constitución contempla.
Al parecer, Europa y EE.UU. pueden legitimar un golpe de estado
cruento y violento, siempre y cuando la oposición cuente con las
pistolas y fusiles de la ultraderecha, que para eso es la vanguardia del
capitalismo.
Entre Atocha y Colón, ayer en Madrid, hubo el triple de personas que
en el Maidán de Kiev; tal vez la misma indignación, idénticos o
parecidos reclamos al poder; pero hubo palabras, no cócteles Molotov,
discursos y no balazos contra la Policía, manifiestos y no disparos
indiscriminados. No hubo agentes muertos a balazos.
¿Debemos, en nombre de la democracia, tal y como nos enseñan los
líderes y los medios de comunicación de Europa y EE.UU., sacar los
fusiles telescópicos y la dinamita para cambiar un régimen tan corrupto,
mendaz y agresivo como el de Yanukóvich?
Ya sabemos lo que hay que hacer para lograrlo.
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