jueves, 6 de marzo de 2014

Acercando la realidad de EEUU a Euskal Herria



workers-word
Autor: Borroka garaia da!
Hace un tiempo subí un artículo que contenía el enlace a un interesante libro de Fred Goldstein titulado “El capitalismo en un callejón sin salida”. Tiempo después me llegó un mensaje de sus editores desde los EEUU para indicarme que el libro se había actualizado con nuevos añadidos y alguna corrección así que modifiqué el artículo.
De muchas partes del mundo se han puesto en contacto con este blog para una cosa u otra, pero desde el mismo centro del imperio nunca había tenido noticia así que aproveché para plantear la realización de una entrevista al que amablemente me envió el mensaje para actualizar el libro que resultó ser John Catalinotto, profesor de matemáticas en la universidad de Nueva York y destacado miembro del Workers World Party, una de las organizaciones más importantes de la izquierda revolucionaria de EEUU, editor de Workers World  e implicado en gran número de luchas sociales y políticas desde la guerra de Vietnam. Esta entrevista nos ayudará a conocer un poco mejor la realidad estadounidense y como es vivida para la izquierda.
Un fuerte agradecimiento a  John Catalinotto y al lector del blog L. Aldamiz por el curro que se ha pegado con las preguntas y la traducción de esta extensa entrevista.



Qué es exactamente el Partido Mundial de los Trabajadores (Workers World Party)? Cuáles son sus raíces ideológicas?, su práctica cotidiana? En que se diferencia de otros pequeños partidos socialistas y comunistas de los Estados Unidos?
johnEl Partido Mundial de los Trabajadores (WWP) es un partido político en los Estados Unidos que usa conceptos revolucionarios básicos de Marx, Engels y Lenin para analizar la sociedad capitalista contemporánea y trabajar en las luchas necesarias para la liberación de la clase obrera y todas las personas oprimidas.
El partido ha jugado a menudo un papel protagonista en los movimientos de masas contra la opresión nacional, el sexismo, la opresión de género y la guerra y agresión imperialista. Estamos profundamente involucrados en la lucha actual contra los salarios bajos y hemos forjado alianzas con organizaciones de base para impulsar asambleas de trabajadores.
Desde que fue fundado en 1959, el partido ha mantenido una visión global coherente en defensa de los estados que intentan construir el socialismo, así como de los movimientos de liberación nacional, incluyendo las nacionalidades oprimidas en los mismos Estados Unidos. Consideramos que estas fuerzas están objetivamente en el mismo campo que la clase obrera aquí y en todo el mundo, la cual está luchando contra un campo burgués cada vez más globalizado.
Al mismo tiempo reconocemos las dificultades extremas en llevar a cabo la construcción socialista, o incluso la liberación nacional en bases burguesas, en un mundo aún dominado económica y militarmente por el imperialismo. Nuestro apoyo principal a nuestro campo de clase debe por lo tanto consistir en acelerar el colapso revolucionario del monopolio capitalista estadounidense para que un orden social superior (socialismo y eventualmente comunismo) pueda florecer a nivel global, es decir: un mundo de los trabajadores.
El partido se fundó en 1959 en unas pocas ciudades y desde entonces ha crecido hasta convertirse en una organización de ámbito nacional. Muchos de sus fundadores tenían años de experiencia en el movimiento sindical. Algunos venían del Partido Socialista de los Trabajadores (Socialist Workers Party, SWP) y/o del Partido Comunista de USA (CPUSA). Habían trabajado como miembros leales y disciplinados de estos partidos pero se convencieron de que eran inadecuados para construir un movimiento revolucionario en los Estados Unidos.
Entre las diferencias más importantes con el SWP en aquella época estaba su fallo en reconocer el carácter socialista de las revoluciones china y coreana y el papel dirigente de los partidos comunistas en estos países, además de su apoyo a las rebeliones contra-revolucionarias en Alemania Oriental (1953) y Hungría (1956). Las principales diferencias con el CPUSA eran sobre su apoyo al Partido Demócrata y el ala liberal [socialdemócrata] del sistema capitalista, en especial en relación a Israel y el movimiento palestino.
El líder fundador de este nuevo Partido Mundial de los Trabajadores era Sam Marcy, un pensador marxista cuyo análisis de los problemas que enfrentaban la URSS y la R.P. China en particular, era muy innovador, como lo fue su libro sobre el impacto de la alta tecnología en la clase trabajadora, publicado en 1986. Muchos de sus trabajos pueden encontrarse en workers.org. Ver por ejemplo: “Perestroika, a Marxist Analysis”, “China, the Struggle Within”, “Suppressionn of the Left” y “High Tech, Low Pay”.
Análisis más recientes del WWP se pueden encontrar en dos libros de Fred Goldstein: “Low Wage Capitalism” y “Capitalism at a Dead End”.
Una de tus primeras actividades revolucionarias fue la creación de un sindicato de soldados en el contexto de la Guerra de Vietnam. Hasta que punto funcionó esta idea y cuáles eran sus limitaciones?
En ningún lugar el ejercito es tan poderoso como lo son las Fuerzas Armadas de los EE.UU. (USAF). El Pentágono es el sheriff global. Esto significa que la USAF son el poder policial que protege la propiedad e intereses de aquellos que poseen y explotan en todo el mundo. Promueven, defienden y expanden los privilegios de propiedad de una ínfima parte de la humanidad, aquellos que poseen los medios de producción o la tierra de la que se extraen los recursos. En el curso de la guerra contra Vietnam, muy poca gente hubiera pensado que se podía reducir el poder del Pentágono a través de un cambio en la consciencia de los seres humanos que portan las armas. Sin embargo ya en 1968 era evidente que la experiencia en Vietnam había producido enormes cambios en las tropas norteamericanas. Estas tropas estaban también afectadas por su contacto con un movimiento juvenil contra la guerra y con la lucha de liberación negra. Para 1970 ya había unidades que se negaban a ir a misiones ofensivas en Vietnam. Si los oficiales les presionaban demasiado a veces un soldado llegaba a matar al oficial. Como esto ocurría a menudo cuando alguien deslizaba una granada de fragmentación en la tienda del oficial los soldados decían que el oficial había sido “fragmentado” (“fragged”). Hacia 1971 las “fragmentaciones” ocurrían a un ritmo de una por semana aproximadamente.
En el período de 1967-1974 había al menos 280 periódicos publicados por GIs, es decir soldados norteamericanos. Algunos sólo duraron unos pocos ejemplares. The Bond, el periódico del Sindicato de Soldados Americanos (American Servicemen’s Union, ASU), publicado mensualmente entre 1967 y 1973, era un periódico en formato tabloide de cuatro páginas que se convirtió en el mejor centro de organización para el sector con más consciencia de clase de este movimiento amplio y diverso. Yo fui el encargado de la distribución de The Bond entre 1968 y 1970 y experimenté su rápido crecimiento; era la época del periodismo de imprenta pero uno bien podría decir que se hizo “viral”, ya que las copias pasaban de mano en mano entre los soldados.
El objetivo de los organizadores de la ASU era no sólo construir conciencia de clase y anti-imperialista, sino construir una organización que quebrara la cadena imperialista de comando. No pudimos de hecho formar un sindicato reconocido que negociara por las tropas. Por otra parte, el movimiento que impulsó el sindicato ayudó a reducir la eficacia de la máquina de guerra imperialista como ejército eficaz en Vietnam. Por supuesto la principal fuerza que derrotó al imperialismo estadounidense fue el heroísmo, organización y dedicación del pueblo vietnamita y su liderazgo comunista. La oficialidad y la clase dirigente de los EE.UU., sin embargo, tuvieron que considerar la poca fiabilidad de sus fuerzas armadas. Los dirigentes de EE.UU. no podían tomar una decisión fácilmente, como se debatió en 1968-69, de incrementar el número de tropas en el frente a un millón. Para 1969 la administración Nixon comenzó la retirada de tropas de Vietnam. Parte de esa decisión se debió al temor de los estrategas de que obligando a más tropas a ir al frente pudiera resultar en el colapso del ejército.
Han transcurrido décadas desde entonces. En términos generales, sin profundizar demasiado, como ha evolucionado la situación política y social en los EE.UU. en este período?
Es una cuestión demasiado amplia para ser respondida con brevedad pero lo intentaré. No ha vuelto a haber desde mediados de los años 70 un movimiento juvenil como el que había durante la guerra que involucre a toda la población, como tampoco la lucha enorme por la liberación negra y la de los pueblos puertorriqueño y mexicano en los EE.UU, los cuales inspiraron al movimiento feminista y al movimiento por la liberación lesbiana y gay. Éste fue un período de grandes avances, especialmente en temas sociales. Comenzó a ser revertido en la época en que Ronal Reagan fue elegido Presidente de los EE.UU. y Margaret Thatcher como Primera Ministra británica. La desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista en 1989-91 dio mucho impulso a la clase imperialista de todo el planeta para abrir una ofensiva contra la clase trabajadora en general y contra todas las organizaciones progresistas.
Es cierto que había un problema para los revolucionarios norteamericanos durante la guerra de Vietnam: en aquella época las condiciones de vida estaban mejorando constantemente para la mayoría de la clase trabajadora en los EE.UU, en especial para los trabajadores blancos. Los trabajadores se encontraban por lo tanto cautivos ideológicamente de la clase dirigente. Su liderazgo sindical era anti-comunista. Los trabajadores en general no estaban implicados políticamente. La marea revolucionaria que ocurrió en un amplio sector de la juventud y de las nacionalidades oprimidas no se extendió a la generalidad de la clase obrera.
Ahora las condiciones objetivas han cambiado. En la última década, y en especial desde la crisis capitalista que comenzó en 2007, se ha producido un deterioro constante de las condiciones de vida de todos los trabajadores; esto no es tan extremo en los EE.UU. como por ejemplo en el Estado español, pero lo bastante para sacudir la confianza de los trabajadores en el sistema capitalista. Esta reducción salarial no lleva directamente a una lucha extensa pero yo diría que es ahora posible para los comunistas jugar un rol en las muchas luchas que acontecen. Nuestra perspectiva es que la lucha de los sectores peor pagados es posible y que debemos participar en ella.
Quizá la manifestación más notable de la lucha de clases en tu país en la última época ha sido el movimiento “Occupy” que durante meses mostró que el Sueño Americano se ha convertido en una pesadilla para mucha gente. Aunque no específicamente comunista, este movimiento revitalizó alguna conciencia de clase que aparentaba estar enterrada en los anales de la historia, introduciendo ideas que eran accesible incluso para una población educada en una ideología ferozmente anti-socialista; por ejemplo el famoso concepto del “99%”. Cómo evalúas el papel de este movimiento: que fuerzas y debilidades enfatizarías?, cómo ves su continuidad tras la inevitable retirada?, ha sido un punto de inflexión en la lucha de clases en los EE.UU. o más bien un fuego accidental?
El movimiento Occupy fue más un punto de inflexión que un fuego accidental. La súbita aparición del Movimiento Occupy fue una refrescante explosión de resistencia tras muchos años de estancamiento. Esto es cierto incluso a pesar de la falta de conciencia de clase entre sus líderes, porque mucho más importante que los impulsores de este movimiento fue el tipo de gente que fue atraída por él.
Miles de miembros de nacionalidades oprimidas, mujeres y gente LGBT se congregaron en este nuevo polo de resistencia, lo reclamaron como propio y acabaron por enfrentarse a la policía y al estado en muchas ocasiones, en formas que eran políticamente educativas (es decir: que la gente aprendió quiénes eran sus verdaderos aliados). El movimiento abrió un espacio público para el debate democrático sobre el estado de la sociedad capitalista, una de sus contribuciones más importantes, y con la que la clase dirigente quería terminar urgentemente.
Usando un ataque policial coordinado a nivel nacional en muchas ciudades, el estado fue en última instancia capaz de barrer al movimiento Occupy de las calles. Pero la experiencia politizó a una generación entera de activistas. Durante más de un año el Movimiento Occupy había desplazado al reaccionario Tea Party de las portadas de los medios. Popularizó la lucha entre el 99% que no gestiona la sociedad y el 1% (es decir: los ricos). Mientras que esto no clarificaba las cuestiones de clase de la relación respecto a los medios de producción, se enfocaba en la necesidad de solidaridad con el 99%. Muchos de quienes participaron en el Movimiento Occupy se convirtieron luego en organizadores de los trabajadores con bajos salarios, cuando nunca antes habrían considerado hacer esto. Esta experiencia nos prepara para el siguiente estadio de la lucha.
Otras manifestaciones recientes de la lucha de clases en los EE.UU. han sido huelgas de los trabajadores de Walmart, la mayor empresa de comercio al por menor del mundo, cuyos trabajadores afirman no cobrar lo suficiente incluso para sobrevivir. Quizá otro ejemplo es el de las huelgas de hambre de los presos, auténtica mano de obra esclava, que han sucedido por todo el país. Seguramente me olvido de otros casos, tú dirás. Hay un renacimiento de la lucha de clases en los EE.UU. o es sólo “business as usual”?
Hay un renacimiento de la lucha de clases en los Estados Unidos. Un ejemplo son las huelgas espontáneas que han ocurrido en los restaurantes de comida rápida; en otras palabras: huelgas que no estaban planificadas por los organizadores de la campaña sindical de comida rápida. Definitivamente no es “business as usual”.
Otro reciente ejemplo fue la huelga de los trabajadores de Domino’s Pizza, que fueron expulsados por sus jefes y luego readmitidos tras una campaña comunitaria para recuperar sus empleos. Y no puedo sino mencionar que en la manifestación en Walmart en la que participó el WWP en el “Black Friday”, el día después de la fiesta de Acción de Gracias que abre la temporada de compras navideña, vimos a gente del movimiento Occupy.
Algunas de las noticias más alarmantes que nos llegan de los Estados Unidos se refieren a desastres medioambientales, desde el masivo derrame de crudo de la catástrofe del Deepwater Horizon (y su gestión criminal por BP y el gobierno norteamericano) a fugas radioactivas en el llamado Hanford Site, donde se han almacenado durante décadas toneladas de residuos nucleares de origen militar, así como otros muchos incidentes, tanto petroleros como nucleares, por no olvidar la reciente explosión de una industria agroquímica en Texas, ubicada criminalmente junto a una escuela. Se percibe la frustración y el descontento por todos estos problemas medioambientales como algo muy serio en Internet pero no parece cristalizar en movimientos de protesta en la mayoría de los casos. Por qué?
Es más fácil explicar por qué surge un movimiento que por qué no lo hace. No sólo en este campo sino incluso en la lucha contra la guerra, por ejemplo, hubo una gigantesca oposición contra la intervención militar norteamericana en Siria (aunque muy poca oposición a la intervención indirecta de los EE.UU. mediante el armamento de los grupos anti-gubernamentales sirios). Las encuestas decían que más de un 90% de la población no quería ninguna intervención norteamericana en Siria. Sin embargo las manifestaciones de protesta, que se organizaron activamente, sólo atrajeron a unos pocos cientos, de los que aproximadamente la mitad eran inmigrantes sirios o hijos de inmigrantes sirios.
Los “accidentes” que mencionas, al igual que muchos de los problemas que enfrenta la clase obrera estadounidense, están a menudo causados por que la motivación por los beneficios capitalistas es mucho mayor que la motivación para operar de manera segura. En algunos case hubo protestas específicas, como contra la pobre respuesta institucional para la recuperación de desastres “naturales” como el huracán Sandy de 2012. Pero incluso una respuesta mucho peor como la de George W. Bush respecto al huracán Katrina en Nueva Orleans no consiguió despertar una lucha sostenida. La clase dirlgente de Luisiana usó el desastre para dispersar a gran parte de la población Afroamericana de Nueva Orleans y gentrificar lo que se reconstruyó.
No preguntas sobre el que es seguramente el mayor desafío ambiental que enfrenta la humanidad: el calentamiento global. A pesar de la alarma general, la mayoría de la lucha es entre varias facciones de la clase dirigente: una que reconoce el calentamiento global y sugiere soluciones burguesas (límites y comercio) y la otra que niega que exista siquiera un problema y lo desplaza hacia las economías en desarrollo del mundo.
Nuestra principal reacción hasta la fecha ha sido educativa, es decir: mostrar que sólo si hay control socialista de los medios de producción puede la humanidad comenzar a ralentizar, detener y quizá revertir la tendencia al calentamiento.
De vuelta a la lucha de clases como tal, una característica de la sociedad estadounidense es la aguda fragmentación a lo largo de divisorias étnicas y raciales, con tres grupos principales bastante diferenciados: la mayoría blanca de ascendencia europea, la minoría negra o afroamericana y el creciente segmento latino, mayormente de reciente inmigración desde México y otros países. Aunque sin duda la discriminación racial no es ya lo que solía ser, afortunadamente, aún existe, no? Hasta que punto esta fragmentación debilita la lucha de clases en los EE.UU.? Como puede ser superada?
A pesar de los esfuerzos de la clase dirigente por dibujar a los EE.UU. como una sociedad “post-racial”, el racismo permanece como un componente integral de la opresión capitalista y la represión en este país. Un estudio publicado en Noviembre 2013 por el Centro para el Progreso Americano evidencia que los afroamericanos y latinos figuran muy por detrás de los blancos en su recuperación respecto a la Gran Recesión (que comenzó en 2007-08) en términos de encontrar trabajo y mejorar los ingresos familiares. “El nivel de paro entre los afroamericanos es típicamente el doble que el de los blancos, mientras que el desempleo latino es alrededor de un tercio más alto”, dice el informe (workers.org, Nov. 10). Estas cifras más elevadas son el resultado directo de las prácticas discriminatorias en contratación y oportunidades educativas.
El aspecto en el que las cifras de afroamericanos y latinos sí que crece es entre las filas de la población presa, donde son almacenados y, si consiguen salir de prisión, se enfrentan a incluso menos opciones de supervivencia. El encarcelamiento masivo de gente de color en los EE.UU. está directamente relacionado con una ofensiva de brutalidad policial contra esta misma gente, que son criminalizados injustamente. Sólo en el último año los jóvenes de color, padres y aliados han protestado contra los asesinatos policiales de Andy López en Santa Rosa (California), Kimani Gray en Brooklin (Nueva York), José Ocampo, Jonathan Ferrel y Derek Walker en Durham (Carolina del Norte), así como muchos otros casos similares.
El estado capitalista promueve racismo entre los miembros de la clase obrera para mantenerlos divididos y prevenir que puedan organizarse contra sus auténticos opresores. Esto es aún más cierto en el período actual, cuando la clase dirigente ha respondido a la crisis económica con un asalto total contra el empleo y los servicios sociales. Legislación como las leyes “stand your ground” [que asume la "defensa propia" como real en ausencia de testigos] en muchos estados del país da poder a los racistas para atacar abiertamente e incluso asesinar a la gente de color. Hubo masivas protestas tras la absolución del auto-nombrado vigilante racista George Zimmerman, que se escudó en la ley “stand your ground” de Florida como su defensa en el caso del asesinato del joven afroamericano Trayvon Martin.
Junto a la promoción capitalista del racismo, se da también la negación de que éste aún existe – la retórica “post-racial” que la clase dirigente ha intentado popularizar desde la elección del primer presidente afroamericano en 2008. La narrativa post-racial ha sido usada para organizar ataques contra el derecho a voto y programas de acción afirmativa en todo el país.
El racismo, una de las más poderosas herramientas al alcance de los capitalistas, sólo puede ser derrotado por los esfuerzos colectivos del pueblo trabajador. La lucha contra el racismo debe ser promovida en la actividad de cada trabajador. Como más y más trabajadores blancos sufren el impacto de los ataques de la clase dirigente contra ellos en esta crisis económica, se están haciendo más conscientes de los efectos del racismo en la gente de color, dándose cuenta de quién es el verdadero enemigo, y aprendiendo a actuar en solidaridad con las luchas anti-racistas. Para mas información ver Marxism, Reparations & the Black Freedom Struggle por Monica Moorehead, una de las líderes afro-americanas de WW.
Hablando de discriminación y divisiones étnicas, no podemos olvidar por supuesto a la minoría nativa. Incluso si hoy día son pocos en número, tienen una legitimidad especial como habitantes originales del país. Su situación es poco conocida sin embargo, como la describirías?
Los pueblos nativos en los EE.UU. aún luchan contra el legado de cientos de años de explotación y genocidio contra ellos. La mayoría permanecen en reservas que fueron originalmente establecidas por las fuerzas conquistadoras colonialistas tras expulsar a los pueblos nativos de sus tierras. En ellas los empleos y servicios sociales son escasos, mientras que el gobierno estadounidense rutinariamente deniega a los pueblos nativos sus derechos y culturas, demonizándolos en su propaganda y en los tribunales. El preso político nativo Leonard Peltier, que ha permanecido injustamente encarcelado durante 37 años, observa que los jóvenes nativos son juzgados por leyes para adultos tres veces más que otros grupos étnicos en los EE.UU.
Una editorial del Workers World (Mundo Obrero) indica que, como ocurre con toda la gente de color, las vidas de los pueblos nativos en los EE.UU. se han deteriorado desproporcionadamente como resultado de la crisis económica. “En la región de las Grandes Llanuras Septentrionales”, dice el editorial, “sólo el 44 por ciento de los trabajadores indígenas tenían trabajo en 2011. Los trabajos disponibles incluyen poco bienestar social, si acaso, y tienen salarios bajos. Al menos un tercio de los nativos americanos son pobres. Los recortes federales en programas sociales cruciales han golpeado duramente a las comunidades nativas, con reducciones de 22 millones de dólares en sanidad, 12 millones en el programa “Head Start” [educación primaria, salud y nutrición para los niños más pobres], 65 millones en educación pública, 34 millones en subsidios de vivienda y millones en programas de juventud” (28 Nov. 2013). Casi una cuarta parte de los hogares nativos recibe cupones de comida, pero incluso con esta asistencia estatal, un cuarto de los adultos y un tercio de los niños no recibe una dieta nutritiva.
Las grandes empresas capitalistas continúan apropiándose de la tierra nativa con proyectos como la fractura hidráulica ["fracking"] y la construcción de un oldeoducto a través de las Llanuras Septentrionales de los EE.UU., añadiendo destrucción ambiental al coste con que los pueblos nativos tienen que enfrentarse.
Los pueblos nativos continúan resistiendo a estos ataques contra sus vidas. En Marzo el pueblo nativo de la Nación Lummi de Seattle marchó por más de seis kilómetros para protestar frente a la SSA Marine, que planea construir el mayor puerto carbonero del país en tierra nativa. Cada año en Plymouth (Massachussetts), el lugar de contacto con los primeros colonos británicos, los Indios Americanos Unidos de Nueva Inglaterra tienen un Día de Duelo en la fiesta llamada “Acción de Gracias” para llamar la atención a las luchas continuas de los pueblos nativos, así como la auténtica historia del “descubrimiento” de los EE.UU. En 2011 los pueblos indígenas nativos de California lograron detener la destrucción planificada y desecración de un antiguo cementerio sagrado en la ciudad de Vallejo.
También debiéramos discutir la situación de los presos políticos. Mientras los EE.UU. se dedican a predicar la “democracia” y los “derechos humanos” a aquellos gobiernos frente a los que es hostil, la realidad es que en tu país hay muchos presos políticos, sobre los que Washington no dice casi nada. Quizá los casos mejor conocidos son los de Mumia Abu Jamal y Leonard Peltier, así como los de más de 160 presos musulmanes apresados por más de una década sin juicio alguno en Guantánamo (en el momento de hacer la entrevista mayormente en huelga de hambre) y el soldado disidente Bradley/Chelsea Manning, quien, entre otras cosas, reveló masacres cometidas por las tropas de EE.UU. en Iraq y Afganistán, siendo perseguido por ello. Pero seguramente hay muchos otros cuyos nombres son desconocidos. Hasta qué punto es la población de EE.UU. consciente de esta hipocresía y esta persecución política?
La gente pobre y oprimida en los EE.UU. son conscientes de las contradicciones inherentes al sistema de justicia criminal norteamericano. Ha habido un creciente resurgir de organizaciones dedicadas a la lucha por la justicia social. Hubo manifestaciones en todo el país con miles llenando las calles en demanda de justicia para Oscar Grant, un joven de 22 años asesinado por un policía de Oakland en 2009. Miles volvieron a manifestarse cuando Trayvon Martin, de 17 años, fue asesinado por un vigilante voluntario de vecindad en 2012. Familiares de toda la nación se están uniendo y formando grupos de apoyo como Comunidades, Familias y Padres Unidos contra el Terror Policial. Se están formando asambleas populares, de trabajadores y del poder juvenil para dedicarse a los asuntos asociados a la justicia económica y social.
La liberación de los presos políticos, presos de conciencia y presos de guerra está en lo más alto de la lista en la lucha por la justicia social en los EE.UU., porque el estado continúa usando el sistema de justicia penal para encerrar aquellas personas que sacrifican sus vidas por la libertad y la justicia para las masas.
Mumia Abu Jamal, Leonard Peltier, Oscar López Rivera, Lynne Stewart, Chelsea Manning y los Cinco de Cuba están haciendo precisamente eso: sacrificar sus vidas por el bien de toda la gente. Tras escribir esto, nos enteramos que a Lynne Stewart le liberaron con pretexto de “compasión” tras una amplia lucha global.
Lo que une a toda esta gente entre sí es que continúan mostrando que, incluso estando físicamente en prisión, dicen la verdad sin miedo.
Los EE.UU. tienen el 5% de la población mundial pero el 25% de la población presa en el planeta. Más de 2,3 millones de personas están en prisión, más de tres mil en el corredor de la muerte, y muchos miles están en prisión sólo por causa de sistema judicial penal fracasado.
El factor común que une a millones en las prisiones de los EE.UU. no es sólo que el 70% son gente de color, sino que el 90% forman parte de familias que no pueden permitirse pagar los altos costes de la defensa legal.
Tan solo imagina los familiares y amigos de estos dos millones largos de presos y entonces imagina los 6 u 8 millones de personas afectadas por procesos judiciales sin fin, apelaciones, la colecta de fondos para las fianzas es tremenda. Y hay tantos grupos concentrándose y manifestándose para cerrar el complejo de prisión industrial racista, para abolir la pena de muerte, para acabar con los perfiles raciales y la brutalidad policial, con la guerra contra los inmigrantes y para liberar a todos los presos políticos.
Estos son unos cuantos miles más…
El 1 de Julio de 2011, entre 50 y 100 prisioneros en la Prisión Estatal de Pelican Bay, en la Unidad de Alojamiento de Seguridad (SHU), comenzaron una huelga de hambre. Protestaban y llamaban la atención sobre las condiciones horribles en estas unidades de alta seguridad.
A fin de mes ya se les habían unido miles de otros presos de toda California. Más de 6.600 presos rechazaron la comida – la más larga huelga de hambre de presos en más de una década.
En Febrero de 2013 los presos de la Bahía de Guantánamo comenzaron una huelga de hambre. Tras cien días hubo manifestaciones en muchas ciudades en solidaridad con ellos y exigiendo la clausura de este campo de concentración.
E 8 de Julio de 2013 más de 30,000 presos californianos iniciaron una huelga de hambre que duró sesenta días. Miles salieron a la calle en las ciudades norteamericanas en apoyo de los huelguistas.
 Hablando de “democracia”, el sistema político (electoral) de EE.UU. es extremadamente cerrado, enfrentando dos fuerzas políticas prácticamente idénticas sin posibilidades reales de representación para terceras fuerzas, mucho menos su crecimiento. Incluso el Partido Verde, que ha obtenido algún éxito parcial, alcanzando el 20% del voto en un estado, continúa siendo una fuerza extraparlamentaria. Cómo pueden los comunistas y socialistas de los EE.UU. enfrentar esta dificultad tremenda para participar en la lucha parlamentaria incluso como fuerza de oposición? . En este sentido, resulta a veces un poco chocante la fragmentación de las fuerzas socialistas y comunistas y en general de la izquierda genuina. Por supuesto que estas divisiones sectarias también ocurren en muchos otros lugares pero en el caso concreto de los EE.UU. no sería particularmente deseable realizar un esfuerzo de convergencia en algún tipo de “frente popular” que unificara los esfuerzos del campo anti-capitalista? En que medida se está produciendo esta convergencia o está la situación efectivamente bloqueada por diferencias irreconciliables de carácter histórico? Por qué?
La política electoral de EE.UU. es extremadamente anti-democrática, incluso cuando se compara con los estados imperialistas europeos. Los dos grandes partidos, aunque tienen diferencias tácticas reales y la afiliación al Partido Republicano es masivamente blanca y rica, están ambos anclados en el capitalismo en cuestiones domésticas y en el imperialismo y militarismo en el exterior. Las leyes electorales hacen muy difícil que terceros partidos puedan incluso participar y casi imposible que alcancen representación (el sistema electoral es de tipo “winner takes all” [el candidato más votado gana el escaño único con mera mayoría simple] así que no hay representación proporcional, con muy pocas excepciones locales). Además la financiación es una parte fundamental de cualquier elección, con campañas basadas sobre todo en anuncios televisivos, y los grandes partidos burgueses monopolizan el dinero, por razones obvias. La última vez que un candidato revolucionario tuvo resultados notables a nivel nacional fue cuando Eugene V. Debs se presentó por el Partido Socialista en 1912 (sacando más de 900.000 votos, el 6%) y luego en 1920, cuando se presentó de nuevo a pesar de estar en prisión.
De todas formas, sí que ha habido algunos cambios en los resultados electorales este año de carácter moderamente positivo, en el sentido de que muestran un cambio de actitud progresista por parte del electorado en algunas zonas del país. En la ciudad de Nueva York fue elegido alcalde, con casi el 70% del voto, un candidato demócrata con un historial progresista (trabajó como voluntario a favor de los sandinistas en los 80), sustituyendo al multi-billonario Mike Bloomberg. En Seattle, un candidato que se presentaba con un programa abiertamente socialista fue elegido concejal. Algunos ven en estos eventos, una señal de que será posible presentar candidatos socialistas o comunistas en ciertas áreas, no sólo como protesta sino con opciones a ser elegidos.
Anteriormente, lo que la última pregunta sugiere como algo posible (que varios grupos socialistas o comunistas se unan para presentar candidaturas unitarias) no llevaría a una victoria electoral. Incluso si se logra encontrar un candidato de consenso, lo más que se lograría sería una opción más creíble como voto de protesta. Los éxitos de uno o dos candidatos socialistas en las elecciones locales de este último año [2012] pueden sin embargo llevar a la formación de un frente unido electoral como sugieres, pero es pronto para saber si es posible.
Hablando de política institucional, recientemente fue electo alcalde de Jackson, Mississippi, Chokwe Lumumba, que parece ser un activista político bastante radical, obteniendo el aplauso de muchos sectores revolucionarios. Quién es Chokwe Lumumba y que importancia real tiene esta elección en la política de EE.UU. en tu opinión?
El nuevo alcalde de Jackson, Chokwe Lumumba, es un veterano nacionalista revolucionario negro, un abogado de la guerrillera Assata Shakur, antiguo segundo vicepresidente de la República de Nueva Afrika y co-fundador del Movimiento de Base Malcolm X.
En 2012, ocho de los diez estados más pobres estaban en el Sudeste y el más pobre de todos es Mississippi, donde la renta per capita es menos de la mitad de la media nacional. El estado también está entre los peores en educación, sanidad y desempleo, especialmente entre la población negra. En Jackson, el 36% vive por debajo del nivel de pobreza y el 10% por debajo de la mitad de éste.
El historial político de Lumumba no asustó a los votantes, no lo hizo el atrevido y progresista Plan Jackson, que recuerda al programa de la República de Nueva Afrika de los 60, que exigía la formación de un gobierno negro independiente en seis antiguos estados confederados.
Aunque Lumumba fue atacado ferozmente por la derecha por su historial y militancia, ésto tuvo poca influencia y fue elegido con el 87% de los votos.
Tras la victoria, el Alcalde electo Lumumba cuestionó la validez de la festividad del Día de Colón [= Día de la Hispanidad], concedió una entrevista en apoyo de la exiliada política Assata Shakur y subrayó el Plan Jackson: una lucha por la autodeterminación, la democracia participativa y la justicia económica.
Es difícil predecir cómo evolucionarán las cosas. Hay muchos factores en juego pero la gente de Jackson tomó su decisión en cualquier caso. Las iniciativas osadas planteadas por las Asambleas Populares de Jackson vienen de la experiencia histórica del Pueblo Negro en este país y en particular en Mississippi. Es el deber de los progresistas y revolucionarios defender el proceso que se desarrolla en Jackson y donde fuera que pudiera extenderse.
Hablemos también del enemigo político extremo: la reacción fascista, que en tu país tiende a manifestarse como el Tea Party, fundamentalismo religioso o los mal llamados “libertarios” (ultra-capitalistas anti-estado). Tuvieron unos años de fuerza importante pero hoy parecen más débiles, me equivoco? Qué papel juegan en las dinámicas socio-políticas de los EE.UU.? Son una fuerza a temer o se han quedado ya sin gasolina?
Los fanáticos del Tea Party, racistas, anti-inmigración, sexistas, homófobos y anti-sindicales, surgen de un subsuelo labrado durante largo tiempo por el Gran Capital. La reacción política de extrema derecha tiene profundas raíces en el capitalismo estadounidense, retrotrayéndose al genocidio contra los pueblos nativos, la esclavitud, la derrota de la reconstrucción negra y el ascenso del Klu Klux Klan.
Desde el inicio de la Guerra Fría, las corrientes de extrema derecha en la clase gobernante han resurgido con diversas identidades y matices: desde la Asociación John Birch y la Cruzada Cristiana Anticomunista al Tea Party. Una amplia variedad de grupos de ultraderecha, racistas, anti-feministas, anti-LGTB, anti-inmigrantes y militaristas han surgido repetidamente para luego desaparecer bajo el impacto de los movimientos de masas, y luego de nuevo reapareciendo bajo nombres y lemas diferentes. Es una característica persistente del capitalismo norteamericano.
En 1971, Lewis Powell Jr., entnoces un poderoso abogado empresarial y consejero de once empresas, escribió el infame “Informe Powell” dirigido a la Cámara de Comercio. Más tarde fue rebautizado como “Manifiesto Powell”. Dos meses más tarde el Presidente Richard Nixon le nominó para el Tribunal Supremo.
Powell atacaba la izquierda socialista y comunista pero enfatizaba los sectores más amplios de la sociedad. Fue este esfuerzo general lo que condujo a la formación del Tea Party, que emergió en 2010 con financiación de mil-millonarios de derecha para desafiar el plan de sanidad pública, los impuestos a las empresas, la legislación “cap-and-trade” para limitar la polución, etc. Se conducía sobre una base racista, con ataques viles contra el primer presidente afroamericano. Ciertamente la discusión política en los medios capitalistas en todo este perídod fue en gran medida sobre el Tea Party y su agenda.
Eso duró hasta el otoño de 2011 y la osada aparición del movimiento Occupy Wall Street. Las ocupaciones comenzaron en el Parque Zuccotti de Nueva York y se extendieron de costa a costa. OWS denunciaba al 1% – más precisamente la clase dirigente capitalista ultra-rica. Occupy reclamaba la representación del 99%. Estas ocupaciones atrevidas desplazaron rápidamente el debate nacional a la desigualdad obscena que engulle a la sociedad capitalista. Desde que se aplastó a OWS en una campaña policial coordinada nacionalmente, organizada por el Departamento de Seguridad Nacional, que usó la represión violenta ciudad tras ciudad, el Tea Party ha experimentado un lento regreso, ayudado por el apoyo de mil-millonarios como los hermanos Koch.
El grupo Tea Party es tan rígidamente fanático y dedicado a la destrucción del programa de cupones alimentarios, la eliminación de cualquier programa de sanidad, la destrucción de la Seguridad Social y Medicare, entre otras cosas, que llegado a utilizar la crisis de financiación/techo de la deuda para exigir la rendición del Partido Demócrata y la administración Obama a todas sus demandas.
No es probable que las corrientes reaccionarias representadas por el Tea Party y otras corrientes de derecha (la American Heritage Foundation, FreedomWorks, la Fundación Olin, la Fundación Bradley, la Fundación Scaife, etc.) vayan a desvanecerse o abandonar la lucha. Las fuerzas del Tea Party han sido capaces de imponer programas anti-trabajadores en algunos estados como Wisconsin o Carolina del Norte. Los grandes capitalistas prefieren mantener a los tipos reaccionarios del Tea Party en la alas como un ariete y tropas de choque para ser usados contra los trabajadores y oprimidos cuando les necesitan.
Saliendo al exterior, ciertamente los EE.UU. son el agente imperialista más temido y omnipresente en el mundo actual, interviniendo activamente en lugares tan diversos como América Latina, Oriente Medio, Asia Oriental y África. Cómo se enfrenta a esto la izquierda revolucionaria en tu país?
Sabemos por supuesto que hay situaciones y luchas complejas que enfrentan los pueblos y naciones en todas partes del mundo. Comenzamos sin embargo de la asunción de que nada justifica la intervención imperialista en primer lugar y que nada justifica la intervención militar estadounidense, los bloqueos, el armamento de un grupo contra otro en cualquier lugar del mundo. Nunca creemos que Washington actúe por interés “humanitario”, sino únicamente por sus intereses estratégicos y/o los intereses de las corporaciones imperialistas de controlar los recursos y beneficios de cada región del mundo. Aunque esperamos no estar sólos en esta postura, hemos sido muy consistentes e intentamos en toda situación específica: no sólo en relación a la Cuba socialista y con la Venezuela Bolivariana, en lo que está de acuerda la mayoría de los norteamericanos progresistas, sino también en cuestiones peor entendidas como Yugoslavia, Iraq, Irán, Libia, la República Popular Democrática de Korea, por ejemplo, construir una coalición tan amplia como se pueda de fuerzas que hablen y actúen contra la intervención de los EE.UU. y la OTAN.
Imagino que la lucha por la liberación nacional y de clase del Pueblo Vasco no es muy conocida en los Estados Unidos. Pero tú has mostrado  algún interés en ella. Por qué?
En los Estados Unidos como en el Estado español, la “cuestión nacional” es muy importante, a pesar de que adopta formas diferentes en ambas geografías. Nuestro partido es sensible respecto a la cuestión nacional, es decir: la lucha de las naciones oprimidas o nacionalidades por la autodeterminación, que puede ser por la igualdad o por la independencia.
Los Estados Unidos han eclipsado a la antigua Rusia zarista como “la prisión de naciones”. Dentro de las fronteras de EE.UU. y en sus colonias (bajo la apariencia de naciones “asociadas”) como Puerto Rico y las Islas Vírgenes, así como en las colonias que ha sido incorporadas como estados pero no son parte de los EE.UU. contiguos, como Hawaii y Alaska, hay muchas naciones de pueblos indígenas, también los mexicanos en el sudoeste o el pueblo negro y otros pueblos oprimidos que por la colonización, guerra, dominación política y/o estrangulación económica han emigrado a los EE.UU.
Por lo tanto prestamos atención a la situación de los gallegos, catalanes y por supuesto los vascos, quienes incluso han ejercido lucha armada contra un estado imperialista opresor.
Consideramos que la lucha de  liberación nacional es una lucha justa, al igual que considerábamos legítimo en los 60 que las Panteras Negras y otros grupos de liberación negra se defendieran contra la policía imperialista. También apoyamos el derecho del pueblo vasco para luchar por otros medios por su autodeterminación y nos solidarizamos con el fantástico movimiento de masas que a pesar de las amenazas gubernamentales se manifestó en Bilbo, alcanzando la cifra de 130.000, por la liberación de los presos políticos.
Sabemos que la lucha por la liberación nacional puede adoptar muchas formas y que hay incluso períodos en que las grandes potencias imperialistas intentarán obtener ventaja del deseo legítimo por la independencia para debilitar a otro país oprimido (la lucha kurda en Iraq, por ejemplo) pero estamos orientados hacia la posición leninista de apoyar la autodeterminación como la mejor manera de trabajar hacia la solidaridad de la clase trabajadora y el internacionalismo.
Además hemos notado que aquellos grupos que reconocen los derechos de las “otras” naciones en el Estado español a autodeterminarse, sean estos grupos federales o restringidos a las naciones oprimidas, parecen entender mejor que otros en Europa la complicada cuestión nacional en los Estados Unidos.
 Para terminar: es posible la revolución socialista en tu país? De acuerdo con la formulación marxista clásica, la revolución obrera debiera ocurrir primariamente en los países capitalistas más desarrollados, sin embargo cuando miramos a los EE.UU. no podemos sino sentirnos algo frustrados al ver que la lucha de clases ha sido casi completamente neutralizada. Hay esperanza?
Ya que los EE.UU. son la potencia central que mantiene unida a la clase imperialista dirigente en el mundo, manteniendo a miles de millones de personas en la esclavitud salarial, por el bien de la humanidad debemos continuar actuando, como mis compañeros y yo mismo hemos hecho en los últimos 55 años. Respecto a si hay esperanza, el Capitalismo está en un callejón sin salida. Nuestro escritor teórico, Fred Goldstein, analizó esto en su libro del mismo nombre. No es un mero eslogan que más y más gente en todo el mundo grita. El Marxismo demuestra (y la experiencia lo apoya) que no existe una regeneración “normal”, pacífica del capitalismo disponible en nuestro futuro. El mundo necesita una lucha obrera vigorosa ya, una por el poder. Y no hemos abandonado la esperanza.

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