
No lo vi, hace mucho tiempo que con muy pocas excepciones, no veo la televisión. Pero como desde el twitter de Podemos hacían mención al programa y el vídeo hacia el que apuntaban tenía un titular llamativo, me he animado a echarle un vistazo. El vistazo se ha convertido en tragarme media hora de odio, falacias, injurias, calumnias y una eclosión desmesurada de formas del pasado que hacía mucho que no se hacían tan presentes y evidentes por parte de la derecha fuera de sus cubículos. Por otro lado, y por mucho que la situación lo requiera, por parte de Pablo Iglesias he visto un exceso de moderación calculada mezclada quizá con otro tanto de disculpable inexperiencia.
Estoy seguro de que ayer, a pesar de la
victoria ética, y de lograr que ciertos cavernarios disfrazados de
demócratas perdieran por completo los papeles, Pablo lo tuvo que pasar
muy mal. Y no porque esta gente le insultara e intentara ofenderle,
porque no ofende quien quiere. Sino porque tuvo que callar y ser
generoso hasta límites insospechados para defender algo mucho más
importante incluso que sus ideas. Y recordemos que las ideas son para
muchos más importantes que la propia vida. Por las ideas podemos morir
(y no digo matar, porque el que mata por sus ideas no puede tener ideas,
solo impulsos).
Con todo, y aunque comprenda muy bien
por qué se está siguiendo cierta línea, creo que ayer a Pablo le pudo un
poco el entorno, y quizá, y esto es solo una sospecha, porque las
consignas de procedimiento desde Podemos son poco flexibles. Es evidente
que no se puede entrar a todos los trapos que a ellos les interesan,
pero sin embestir, algunos tampoco se pueden eludir. Y en el caso de
ayer, entre otras cosas, a lo de Carrillo y a lo de Venezuela no se le
puede hacer oídos sordos. Aunque insisto, su posición es muy difícil.
A mí, personalmente, y seguramente en
esto difiera de la opinión de mucha gente, Carrillo me parece lo peor
que le ha pasado a la izquierda, y que ha pasado por la izquierda. Pero
en el asunto de Paracuellos hipocresías las justas. Yo no me he visto en
una guerra, y no sé, si me viera en esas desgraciadas circunstancias,
qué barbaridades podría decidir o hacer, y no tengo 21 años que era la
edad que tenía Carrillo cuando pudo tener algún grado de responsabilidad
–hoy aún indeterminado– en aquellas matanzas. Y con esto no estoy
intentando justificar nada. Pero hay que recordar siempre, que esa
guerra fue la que provocaron unos golpistas contra los demócratas. Unos
atacaban la libertad y los otros la defendían, y Carrillo estaba en el
bando de estos últimos. De todas formas, la respuesta de Pablo es
suficiente para los buenos entendedores. La lástima es que solo lo sea
para esos buenos entendedores.
La réplica que no es buena ni mala es la
que no ofrece cuando el infame Eduardo Inda insiste en repetir eso de:
“La dictadura venezolana que está asesinando a gente en sus calles”
hasta aburrir. Y eso, querido Pablo, no puede quedar sin respuesta, por
mucho que no sean convenientes ciertos posicionamientos frente a un
público que ha mamado tantas mentiras. Pero sí puedes decir, advirtiendo
antes que ese no es el asunto del debate, que no está probado que los
muertos hayan sido provocados por el gobierno de Venezuela, sino que por
el contrario las sospechas mejor fundadas apuntan a la oposición
venezolana: una oposición muy cercana a los medios tanto de Inda como
del resto de los que ahí se sientan (inclusive muchos de los que se
sientan a tu lado). Y sobre todo, no se puede consentir que un país que
da a España sopas con ondas en democracia, empezando por su
Constitución, sea llamado dictadura una y otra vez. Y aquí vuelvo a
decir lo mismo: a mí ni Chávez ni Maduro me parecen o han parecido
ejemplo en muchas cosas, y su estilo, quizá por haber vivido otra forma
de expresión, directamente no me gusta. Pero la verdad es la verdad, y
hay que defenderla, con cautela si quieres, pero siempre.
Por lo demás, enhorabuena. Creo que
nunca había visto a esta gente caer tan bajo y perder tanto las formas.
Esa manera de atacarte vomitando mentiras y yendo al ad hominem
como la única y equivocadísima salida que se les ocurre, tiene un gran
mérito. Sé que no eres Podemos, sino una parte de un gran proyecto, pero
sabemos cómo funciona esto, y pese a mis dudas iniciales, creo que no
se ha podido elegir mejor en un principio, y que vas a contar con el
respaldo de los que de verdad tienen ahora la llave, la gente. Con todo,
y aunque sé que no quieres, desgraciadamente hay mucho trabajo por
delante para que sea posible que no lo hagas. Por tanto, y entretanto,
tú sí me representas, y además encantado de que lo hagas.
El “debate”, por llamarlo de alguna forma.
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