Entonces,
es el momento ahora y no más tarde
de mirar las cruces gamadas,
de comprender que están presentes
con sus dioses y sus patrias.
Ahora y no más tarde, es el momento
de impedir su renacimiento.
Debemos verlas recogiendo
diezmos asfixiantes
para abonar de impunidad
sus sables.
Ahora, si.

